26 de diciembre de 2006

¿Es la música DRM realmente mala?

Una vez escribí que odiaba el DRM por considerarlo una práctica contraria a la competencia limpia y dije más o menos que estaba totalmente a favor de cualquier ley que limitara las posibilidades anticompetitivas del DRM. Pues hoy voy a decir que rechazo lo que dije en su día y que aunque no me voy a poner a favor del DRM, voy a matizar un poco. Un mucho en realidad, porque esto va para largo (es imposible resumirlo en menos espacio).

En primer lugar, un recuerdo: ¿Qué es DRM? El DRM no es más que un formato de archivo que "empaca" otros tipos de archivo, de manera similar a los .zip o los .tar que guardan archivos en su interior. Solo que el DRM se aplicada a los videos (.mpg, .avi) y música (.mp3, etc). Pero la gran diferencia es que en vez de ser un formato de compresión, como el .zip, se trata de un formato protegido mediante criptografía. La criptografía se utiliza para impedir que otras personas puedan leer su contenido. Dicho de otra manera: El objetivo del DRM es que absolutamente nadie, excepto la persona que ha pagado por ello, pueda leer el archivo. Aunque un experto consiga el archivo, no podrá leer su contenido sin la clave del usuario legal, no podrá sacar la música o video que contiene su interior (bueno, al menos en teoría). ¿Es el DRM bueno, o es malo? Antes de contestar esa pregunta, es recomendable comparar dos escenarios absolutamente diferentes: Itunes y el DVD.

Empezamos por Itunes. Itunes es la tienda de música online más exitosa del mundo (a la que se accede a través del programa Itunes). Apple, su dueña, fabrica tambien el reproductor de música portátil más exitoso del mundo, el Ipod. Apple utiliza DRM para conseguir que solo los dueños de un Ipod (o Itunes) puedan escuchar música bajada de su tienda. Si cojes un archivo de música de Itunes y lo pasas a un reproductor de música que no sea un Ipod, no podrás oir nada. Tampoco oiras nada si tienes un Ipod pero no eres tú quien ha comprado legalmente la canción. Los expertos tampoco serán capaces de extraer la canción, puesto que Apple utiliza la criptografía para evitar precisamente eso. Solo los dueños legítimos de la canción podrán escucharlo.

El éxito de Itunes es tal, que el resto de fabricantes de reproductores portátiles se han quejado de lo anticompetitiva que era la táctica de Apple: Sus reproductores no pueden reproducir las canciones legales más extendidas del mundo. El argumento de estas compañías es que Apple utiliza el éxito de Itunes y el DRM para mantener su monopolio de ventas de Ipod, y que esto es injusto. Tan solo piden los códigos necesarios para hacer que sus reproductores puedan reproducir esas canciones. Los propietarios de otras tiendas online tambien se quejaron: Apple estaba utilizando su monopolio de reproductores Ipod para mantener el monopolio de Itunes, y les vendría bien la interfaz y códigos necesarios para asegurar que un Ipod puede bajarse música de sus sitios. En Francia y otros paises europeos, los políticos han incluso considerado redactar leyes que fuercen a Apple a dar los códigos necesarios para implementar el soporte necesario en sus reproductores. Con el objetivo de asegurar la libre competencia: Asegurar que otras empresas pueden competir en la venta de reproductores.

¿Debe Apple proporcionar voluntariamente o por ley esos códigos para asegurar la libre competencia? Yo antes pensaba que si. Pero si pensamos un poco, vemos que la realidad es un poco diferente. Si Apple diera los códigos necesarios a todos los fabricantes de reproductores, para que pudieran reproducir canciones de Itunes....la gente usaría más Itunes. Hoy en día existe una competencia - minoritaria, pero definitivamente existente - en el mundo de tiendas de música online: La tienda de microsoft y MTV, por ejemplo. ¿Que ocurriría si Apple negociara e hiciera que todos los reproductores de música pudieran reproducir música de Itunes, que todos los usuarios de esos reproductores tuvieran opción de usar Itunes? La cuota de mercado de Itunes crecería. La de otras tiendas disminuiría.

Oops. Acabas de crear un monopolio. Si hay algo que impide que Itunes se convierta en monopolio, es el DRM. Millones de personas tienen reproductores no-Ipod, y por lo tanto están absolutamente forzados a no usar Itunes. Eso garantiza que utilizarán otras tiendas si quieren comprar música online. Resulta que si existe algo que ayuda a que surjan más tiendas de música online que hagan quebrar a Itunes, es el DRM. Sin DRM tambien podrían surgir tiendas alternativas, pero con el DRM la existencia de tiendas alternativas es prácticamente forzada. Podría incluso decirse que el DRM de Apple es una locura: Impide, contra toda lógica comercial habida y por haber, que una buena parte del mercado utilize su tienda y fomenta la aparición de competidores. Resumiendo: Con el DRM, Apple echa a patadas de su tienda a la gente que a ellos no les gusta y además de eso les da la dirección de su competidor y les recomienda que vayan allí porque a ellos no les apetece atender a gentuza. Y con los reproductores pasa lo mismo: Si hay algo que juega en contra del Ipod, es que esas tiendas alternativas se pongan de moda y el Ipod esté limitado a Itunes.


Pero basta de pro-DRM. Ahora consideremos el caso del DVD. El DVD, como ustedes saben o deberían saber, no es un "estándar" ni nada que se le parezca, sino un formato DRM propietario, diseñado por un par de multinacionales. Para fabricar un lector de DVD, una empresa tiene que pagar a estas multinacionales una licencia para poder usar el formato, y además ha de hacerlo como ellos quieren para impedir que alguien rompa el DRM. Ahí está el negocio: Cobrar licencias a los fabricantes de DVD. Ganar dinero por un producto que fabrican otros, mientras ellos están sentados en sus oficinas. A primera vista podría parecer increible: Las empresas que fabrican DVD seguramente se hubieran opuesto a algo así, y hubieran preferido implementar otros formatos y mandar el DVD a la mierda para hacerlo fracasar. Y en un mundo perfecto desde luego sería así, pero se da una "curiosa" circunstancia: Las multinacionales que crearon el DVD y cobran por las licencias son exactamente las mismas que monopolizan los canales de distribución de películas en Hollywood. Es decir, que las películas que salen de Hollywood solo salen en DVD.

Dicho de otra manera: El mercado de distribución de Hollywood decidió crear el DVD y sacar todas las películas solo en ese formato, hizo que su rama tecnológica sacara unos pocos reproductores de DVD para que la gente empezara a usar el DVD y convertirlo en un estándar "de facto", y el resto de empresas de fabricación de productos de entretenimiento del hogar no tuvieron más remedio que empezar a fabricar lectores de DVD y por lo tanto, a pagar licencias. En vez de decidir los consumidores y elegir estándares libres no-DRM que garantizen la libre competencia, las multinacionales deciden por ti. Es totalmente anticapitalista y opuesto a toda teoría que apoye el libre mercado y la libre competencia. Es literalmente como atracar a alguien, solo que este tipo de atraco es legal y está respaldado por los Aznares de EEUU.

Llegados aquí hay que aclarar algo: ¿como es posible que la gente ripee DVDS, se preguntarán algunos, si el DVD es DRM? Pues porque el DRM del DVD fue muy cutre y Jon Lech Johansen, alias "DVD Jon", lo rompió con tan solo 17 años. Eso, sin embargo, no permite que una empresa utilize DeCSS (nombres del software que se utiliza para romper la protección DRM de los DVDs) para crear un lector DVD que no pague licencia. Es decir, si que se puede hacer técnicamente, pero no legalmente, y las multinacionales de las que hablabamos antes acribillarían legalmente a las empresas que se atrevieran a hacerlo.

¿A dónde quiero llegar con todo esto? A que si no fuera porque DVD Jon rompió la protección DRM del DVD, mucha gente no podríamos ver DVDs. Nunca olvido, y nunca olviden ustedes, que si hoy en día es posible ver DVDs en Linux es gracias DVD Jon y su DeCSS. Y si DVD Jon no hubiera hecho lo que hizo, el único culpable de no poder ver DVDs en Linux o cualquier otro sistema de código libre sería una protección DRM.


Estas son mis "reflexiones". En una historia, el DRM no solo no es malo, sino que es recomendable y fomenta la libertad y la libre competencia empresarial, y en otra el DRM es un telón de acero injusto y cruel que no debería existir y que por el bien común, debería ser destruido y regularizado para fomentar la libertad y la libre competencia empresarial. ¿A dónde quiero llegar? Pues a que el DRM en si mismo no es, digan lo que digan unos (pro-DRM) y otros (anti-DRM), ni bueno ni malo. En las dos historias que acabo de contar, el factor determinante que ha llevado a hacer el DRM recomendable o intolerable no es el DRM en si. Es el entresijo empresarial de cada una, que es ajeno totalmente al DRM. En una he hablado del mercado de la música, que es un mercado mucho más libre: Si quieres puedes comprar una canción en una tienda, pero tambien la puedes comprar en otra. Y si no te gusta la una o la otra, puedes comprar un CD. En el mercado de las películas sin embargo la cosa es distinta: Unas pocas multinacionales determinan el formato en el que se distribuiran las películas. Si no quieres el DVD no puedes ver la película. No se te permite, como consumidor, elegir uno o otro formato como en el caso de la música: El formato te ha sido impuesto.

Y ese, ese es realmente el problema, que no tiene que ver para nada con el mercado audiovisual, sino con el sistema económico del mundo en que vivimos. Tiene que ver con la capacidad que tienen muchas multinacionales de hacer lo que les da la gana. Y no se equivoquen conmigo: Estoy totalmente a favor del capitalismo y de la libertad de mercado. Pero no estoy a favor del libertinaje, creado, promocionado y sostenido por esos imbéciles irresponsables que se auto-llaman liberales-conservadores, que están arruinando el mundo y convirtiéndolo en un régimen totalitario pseudocomunista (nota: definiendo "comunismo" como "control central absoluto de la economía") donde el único partido no es el comunista, sino el centro comercial, y donde las diferentes ideologías a elegir son los productos de las diferentes multinacionales que en realidad siempre son la misma. Una cruel réplica de lo que los muy falsos fingen odiar.

Pero no me gusta ser pesimista, prefiero gastar mis neuronas en sistemas, alternativas, ideologías factibles que permitan hundir a toda esa gentuza. Las soluciones prácticas que se me ocurren para prevenir casos como el DVD son: 1) Prohibir las multinacionales que se dedican a mil cosas. Una empresa que gestiona la distribución de películas no debe poder influir en el mercado de reproductores de DVD, no deben poder ser la misma empresa, no deben poder hacer pactos. Insisto en que soy absolutamente pro-capitalista (y si, estoy proponiendo regularización del estado y no soy un comunista escondido, si usted es tan corto como Jimenez Losantos y no lo entiende vayasé al carajo): Que se hagan todo lo multimillonarios que quieran distribuyendo peliculas unos y fabricando reproductores otros. 2) Cuando algo como un formato o su análogo en otros campos se usa masivamente, como el DVD o el DRM de Apple en el caso de Itunes, se debe forzar por ley su publicación como estándar público. Esta posición coincidiría con la tomada por algunos paises europeos respecto a Itunes, pero como digo podría favorecer otro tipo de monopolios, aunque en realidad cuando dije que con medidas como esta se crearía un monopolio no consideré (a propósito) todas las opciones. ¿Debería forzarse a Itunes a ser un monopolio precisamente por ser la mejor tienda online? ¿Animaría un mercado así a la competencia debido al carácter público del estándar? Se admiten propuestas alternativas a estas dos, no soy economista.

4 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Aprovecho para añadir a tu certero análisis lo que ya comenté en mi blog sobre el DRM hace tiempo

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  3. Anónimo9:39 p. m.

    Una vez más felicitarte por invitarnos a reflexionar esta vez sobre un tema tan importante como éste.

    Sin embargo creo que te has comido tanto la cabeza que has perdido el norte. Yo también pienso, si es eso lo que tratabas de decir con tu publicación, que la tecnología en sí misma no puede ser ni buena ni mala, que en todo caso es malo el uso que se le pretende dar. Así pues, la criptografía, que no olvidemos está prohibida en países con una tradición tan democrática como nuestra vecina Francia, no puede ser nunca mala. A pesar de que delincuentes pedófilos terroristas o la mismísima reencarnación de satanás la utilice para ocultar peligrosos secretos. Y que el hecho mismo de prohibirla no solo NO impide que la utilice esta gente que ya está al margen de la ley sino que impide que el resto de las personas de buen hacer se puedan beneficiar de ella para usos totalmente lícitos. No olvidemos que las conexiones con nuestra entidad bancaria por internet se aseguran utilizando la criptografía. Y que el phising, que es lo último en fraude por internet, quizás sería fácilmente evitado si se usasen correctamente los certificados digitales.

    Ahora bien. Yo al DRM, que no es otra cosa que el acrónimo de Digital Rights Management o lo que es lo mismo Gestión de Derechos Digitales, no lo considero una tecnología, sino la aplicación misma de la tecnología para un fin muy concreto: limitar la libertad del usuario. Lo que esta mafia llama derechos digitales yo lo llamo yugo digital contra los derechos del consumidor.

    Quizás el debate debería ser si algo etéreo como la información, en forma de audio, vídeo o software puede ser comprado y/o vendido a la forma tradicional en que se ha hecho siempre con las cosas físicas. Yo siempre he pensado que como mucho lo que se puede comprar y/o vender será el soporte físico pero no el contenido. Si yo te copio una canción a ti no te ha desaparecido; nunca podrás decir que te la he robado. Eso sólo lo podrás decir si te robo físicamente el disco en el que tenías grabada tu canción.
    Lo que está ocurriendo es que ahora, con la llegada de internet, en esta sociedad a la que los medios de comunicación tanto les gusta llamar "sociedad de la información", los soportes son practicamente irrelevantes. Ni siquiera Micro~ (como te gusta a ti llamarlo) utiliza un soporte físico y tangible para distribuir su exitoso sistema operativo: lo distribuye por internet o con instalaciones que los fabricantes hacen directamente en los equipos que venden. Prácticamente no se gastan un céntimo en discos. A cada paso tecnológico que damos los costes disminuyen una barbaridad y los tontos siempre somos los consumidores que no sólo estamos lejos de pagar menos sino que además somos perseguidos. Aquí incluso se utiliza dinero público para adoctrinarnos.

    Es una forma muy curiosa de ver las cosas decir que el DRM impide que Apple imponga un monopolio porque la gente que no ha comprado el ipod no entrará en su tienda. Yo más bien diría que si fuese consumidor de la tienda de Apple, tras gastarme mi dinero en una canción no podría hacer lo que me diese la gana con ella. Nunca podría escucharla en otro reproductor si mañana se me rompe el que compré o si decido que me satisface otro por la razón que sea. Tampoco podría reproducirlo en mi sistema operativo favorito simplemente porque esta gente lo ignora (quizás por ahorrarse unos duros). Y si mañana tengo un problema con ellos, por la razón que sea, tendría que pensarme muy mucho utilizar los servicios de la competencia puesto que automáticamente perdería todo el dinero que he invertido en su música. En definitiva: yo como consumidor he perdido mis derechos. Ellos han monopolizado mi música, la que he pagado yo con mi dinero.

    Es exactamente el mismo caso del DVD (que bien has mencionado). Tú me dirás si es normal que yo me compre un disco en mis vacaciones por Estados Unidos y cuando llego a casa ¡oh sorpresa!: no me sirve de nada porque la mafia se niega a que lo pueda ver. Eso sí, seguro que si te quejas te devuelven el dinero (esto es un sarcasmo).

    En resumen: sí, la tecnología es neutral pero su aplicación no. El DRM es una aplicación muy concreta e interesada de una tecnología: la criptografía. La mafia atenta contra los derechos de los consumidores y sus tentáculos son muy largos: llegan incluso a las administraciones públicas, que legislan para ellos y se gastan el dinero público (el de todos nosotros) en campañas de adoctrinamiento para defender su intereses.

    Un saludo. Er tuko.

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  4. Todas las batallas terminan en la de la conciencia.
    Técnicamente, una encriptación que no reduce el tamaño de un archivo, que no protege la privacidad, que sólo sirve para restringir una adquisición, es un despropósito.
    Si indirectamente resulta que favorece a la competencia es anecdótico. Pero mientras exista el derecho constitucional al libre acceso de la cultura y el derecho a copia privada, ninguna restricción, ni lógica ni física, debería estar permitida.

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