Pues si, despues de alrededor de cinco o seis años utilizando mi Debian, me cambio. No me refiero a utilizar distintas instalaciones de Debian durante ese periodo de tiempo, sino a que durante esos cinco años, he utilizado la misma instalación de Debian, que ha sobrevivido a cambios de disco duro, de placa base, de todo. Desde que conocí APT supe que todo usuario tiene derecho a no tener que reinstalar un sistema operativo, y a diferencia de Windows donde desactivar la ACPI en la Bios de un sistema con un windows que cuando se instaló lo tenía activado significa que el sistema no arrancará y que necesita reinstalar (no es coña), Debian y APT forman una sólida pareja capaz de aguantar lo que les echen. En ese aspecto, Debian ha ido mucho más allá de donde mi imaginación podía soñar.
¿Por qué me cambio, entonces? Las razones son varias. Una, que hace cuatro o cinco años no sabía lo que se ahora, y sabe Dios la de hacks que he hecho a lo largo y y ancho de estos años. He mantenido simultaneamente paquetes de testing, unstable, experimental, repositorios externos, proyectos externos compilados a mano y "sobrecargados" tocando /etc/ld.so.conf. Hasta ahí bien, lo norma, pero tambien he hecho hacks a lo largo de todo el sistema, modificando scripts tanto en /etc como en /usr, modificaciones que no he anotado jamás (fallo que ningun administrador debería cometer) y que por tanto ya no recuerdo, pero que están, están por ahí. Mi Debian no estaba tan limpia como debiera. Pero tambien hay más razones: Ubuntu comparte todo lo bueno de Debian, con el añadido de cosas buenas propias, lo cual convierte a Ubuntu en un "Debian++", en mi opinión. Jamás piqué con el ridículo cuento chino de muchos debianeros (incluidos algunos desarrolladores e incluso Ian Murdock cuando tenía el día malo) de que Ubuntu "roba" a Debian y que sus desarolladores son malos malotes. La gente que critica a Ubuntu siguiendo ese sendero no tiene ni puñetera idea de que significa realmente el software libre y de que va todo esto. Dicen que Ubuntu utiliza los esfuerzos de Debian: por supuesto que lo hace. ¿Y como podría ser de otra manera? Cuando uno apoya realmente el software libre y acepta que cualquier persona puede descargar y modificar tu código fuente, acepta tambien que alguien pueda utilizar ese software para hacerse rico, para encriptar el correo de Bin Laden, para crackearte tu propio ordenador, para tirarse por un barranco o para lo que le de la puñetera gana, y lo acepta sin complejos ni de ningún tipo. Eso va implicito en la palabra "libre" de la expresión "software libre", pero a muchas personas les encanta poner zancadillas a la libertad, si ello sirve para que el mundo se ajuste mejor a su concepto personal del bien y el mal.
Naturalmente, tampoco es que Ubuntu no colabore con Debian y que lo anterior sea una excusa. Hay que ser muy canalla para mantener, y hay mucho canalla por ahí, que Ubuntu se beneficia de Debian sin dar nada a cambio mientras los debianeros sudan la gota gorda para mantener a Ubuntu. En realidad es la popularidad, el ganar comparativas por todas las esquinas, el que los usuarios nuevos y no tan nuevos prefieran Ubuntu, lo que inspira las criticas de algunos. Es lo que animó a varios gilipollas (incluido algún desarrollador de debian) que en la última debconf abuchearon a algunos de los que trabajaban para Ubuntu, insultaron a uno que llevaba una camiseta de Ubuntu y aplaudieron al que llevaba la camiseta de "Fuck you, Ubuntu". Simple y llana envidia: Gente que quizá ignora (y lo peor es que en algunos casos no lo ignora, pero mantiene su odio) que el empaquetamiento de las nuevas versiones de gnome se hace primero en Ubuntu y posteriormente se pasa a experimental, sid y compañia. Gente que ignora que la transición de la ABI de C++ a GCC 4.0 se hizo en Ubuntu antes que en Debian, que cuando se modularizó X.org se empaqueto antes para Ubuntu que para Debian y Debian se benefició de ello. Gente que no lee los changelogs y que por tanto no ve las numerosas contribuciones que Ubuntu ha hecho a APT y dpkg; el núcleo de Debian, además de hacer de batería de pruebas con fuego real de todas esas modificaciones. Gente que ponen a parir a Ubuntu pero no a Linspire, ni a Xandros, ni a Libranet, ni mucho menos a Progeny, la distro comercial de Ian Murdock, porque esas a pesar de ser comerciales no tienen el éxito arrollador de Ubuntu. Envidia, como decía, de gente que ignora que el éxito de Ubuntu es su éxito y les beneficia. Afortunadamente no son todos, claro, pero son los suficientes como para llamar la atención: Ha habido proyectos de software libre que se han venido abajo por el deterioro del ambiente (xfree86, free/dragonflybsd).
Pero lo que más me atrae de Ubuntu es su forma de organizar los esfuerzos, su política interna. Como ejemplo que alguien puso en un blog, upstart (el reemplazo de init de Ubuntu) es algo que hubiera sido imposible de desarrollar en Debian, porque introducir upstart hubiera requerido la modificación de muchos paquetes, algo que en Debian significan una negociación (y por tanto posible rechazo) con cada uno de los mantenedores de los paquetes afectados, y pedir a los empaquetadores cuyos paquetes tengan scripts de inicio, que escriban scripts para upstart. Y por supuesto, haciendo de upstart un paquete estrictamente opcional, no un reemplazo de init, fiel a esa equidistancia moral de no inclinar la balanza y dejar que sea siempre el usuario el que la incline. En Ubuntu es distinto: Se fijan unos objetivos y se va a por ellos, y se mueve cielo y tierra para lograrlos. Y se le echa cojones, tambien, como con upstart, una pieza crítica del sistema que va y se reescribe porque lo que hay ahora es una mierda, y los egos personales de los desarrolladores se ven obligados a echarse a un lado y a tragar con lo que sea. En Debian, la ausencia de objetivos concretos, el sonrojante ridículo de las pocas que se toman - eliminar documentación GFDL y firmware: piezas claves para el sistema operativo del siglo XXI - y la más que excesiva burocracia alrededor de todos los procesos hacen que el proyecto se mueva por inercia, dejándose arrastrar, mas que por una iniciativa fuerte que guíe y marce el camino no ya del propio proyecto, sino del resto de distribuciones linuxeras.
Y la razón está en la política, en el proceso de hacer las cosas día a día. Una de las cosas que me gusta de Ubuntu es la excelente calidad técnica de las soluciones: upstart, el instalador basado en un livecd que copia sus propios archivos a la partición destino, gráficos durante el arranque implementados totalmente en espacio de usuario, un applet como Dios manda para ayudar al usuario de pie con la instalación de actualizaciones, el uso de python como lenguaje de primera categoría. Y al ver lo que hacen me pregunto: ¿De dónde ha salido esta gente tan experta, con tan buen gusto para hacer las cosas, con tanta capacidad para innovar? La respuesta es: de Debian. No es un secreto que muchos de los desarrolladores clave de Ubuntu salieron de Debian, o de comunidades afines. ¿Y por qué, continuando la pregunta, esos expertos no hacían en Debian las cosas tan maravillosas que hacen ahora en Ubuntu? Respuesta: La estructura política de Debian devoraba el talento de esos expertos. La burocracia del proceso se les comía. El simple hecho de instalar por defecto un applet que avise al usuario de nuevas actualizaciones quedaría paralizado con tan solo pararse a decidir si debe hacerse para gnome, kde, wmaker, xfce o fluxbox. Se ha intentado hacer cosas así y mejorar Debian, pero los esfuerzos se han visto siempre frenados en seco por el sistema. Debian se convierte así en una especie de gigantesco almacen de empaquetado que tiene muchísimo software, pero no hace nada de esfuerzo por integrar ese software entre si. Y hay tareas de integracion que solo pueden hacer las distribuciones.
Y esa es la razón principal por la que me paso. En Debian no hago nada, no soy desarrollador, pero tampoco encuentro una motivación para serlo, cualquier intento de mejora sustancial al sistema se vería frenado por las políticas. En Ubuntu puedo ponerme a utilizar upstart, migrar scripts para que los usen otros programas, reportar o arreglar bugs, o en cualquier otra parte, cosas realmente útiles: ¿Cuando adoptará Debian oficialmente (si es que les parece bien la idea) upstart?. Ubuntu hace, arregla innova, marca el paso, da que hablar cada seis meses, mientras que en muchos aspectos Debian parece más una distribución de segunda o tercera.